¿Cómo debe ser la oveja del futuro?

XXIV Foro Nacional del Ovino 2022

Foro Ovino 2022 - Seminario Smarter I – ‘Herramientas para conseguir la oveja del futuro’

Caracteres de resiliencia en pequeños rumiantes

Aroa Suárez Vega

Profesora de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León

28/09/2022
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En el marco de producción actual, el ganado ovino se enfrenta a retos nutricionales, enfermedades emergentes y condiciones de estrés término, debido a un aumento de la temperatura y la humedad. Todos estos factores afectan a la producción, causando disminuciones en el rendimiento productivo, afectando tanto al crecimiento de los animales, como a la producción láctea y la reproducción.
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La idea de ‘oveja del futuro’ se asocia a la selección de animales que sean capaces de afrontar los nuevos retos ambientales. De esta forma, adquieren relevancia los conceptos de resistencia, y resiliencia. La resistencia se define como la capacidad del animal hospedador de controlar la causa de una perturbación. En general, este concepto se asocia a resistencia a una enfermedad infecciosa. Es decir, se consideraría a un individuo como resistente, cuando al ser expuesto a un agente patógeno, no se infecta, o se infecta, pero no desarrolla la enfermedad.

Por otro lado, la resiliencia se define como la capacidad de un individuo de verse mínimamente afectado por las perturbaciones ambientales, o la capacidad de volver rápidamente al estado anterior a la exposición a una perturbación. En este sentido, el término ‘resiliencia’ se centra más en la producción, asociándose a la capacidad del animal de mantener su capacidad productiva ante cualquier perturbación.

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¿Cómo conseguir animales más resilientes?

La resiliencia es un carácter complejo y difícil de medir. Existen varios tipos de perturbación que pueden afectar al animal y a su capacidad productiva, como agentes físicos (enfermedad), ambientales (humedad, temperatura) y psicológicos (nuevos ambientes, interacciones con seres humanos, procedimientos estresantes, comportamientos entre animales). Además, la perturbación podría afectar a la mayoría del rebaño, considerándose como un factor macro-ambiental, o afectar a ciertos animales dentro de una población, lo que se definiría como factor micro-ambiental.

Para seleccionar animales más resilientes, se necesita un indicador de resiliencia. Sin embargo, definir un indicador de resiliencia es una tarea compleja. Existen experimentos que se centran en caracterizar la base genética de la resiliencia frente a caracteres concretos en entornos experimentales (ej. mastitis en el ganado ovino lechero), pero, estos estudios puede que no sean representativos de la resiliencia general, o de un entorno comercial.

Por lo tanto, cuando se estudia el carácter resiliencia a nivel genético lo más deseable es la obtención de indicadores generales de resiliencia que nos permitan buscar un patrón genético común para seleccionar por dicho carácter.

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Los fenotipos a utilizar para medir el carácter resiliencia pueden ser de varios tipos: fisiológicos (temperatura, peso, hormonas, frecuencia respiratoria), productivos (producción de leche, producción de grasa y proteína, ganancia media diaria) y de comportamiento (ingestión, movimiento, tiempo de rumia). Una vez determinado el fenotipo idóneo, se utilizarían como indicadores de resiliencia las fluctuaciones anómalas en esas medidas. Es decir, se utilizaría como indicador de resiliencia aquellos estadísticos que indiquen la magnitud de la fluctuación en estos caracteres respecto a lo que se esperaría como la producción normal de un individuo o de una población.

Existen varios indicadores de resiliencia, tanto de factores micro-ambientales como de factores macro-ambientales.

Varianza de las desviaciones. A lo largo de su vida un animal tiene fluctuaciones normales en su producción. Este estadístico, mide la magnitud en la caída de la producción cuando un animal se ve sometido a una perturbación anómala. Con este indicador se pueden observar animales que fluctúan menos, es decir más resilientes, y otros que fluctúan más, menos resilientes, cuando se ven expuestos a un agente que causa un estrés.

Autocorrelación de las desviaciones. Mide el tiempo en el que el animal tarda en recuperar su producción después de una perturbación.

Pendiente de la Norma de Reacción. Hace referencia al patrón de respuesta en una producción, para un determinado genotipo, en función de los cambios ambientales. Se puede llegar a la situación de que los animales que más producen en ambientes buenos tengan menos producción en peores ambientes. El interés reside en seleccionar animales que son capaces de adaptarse y producir lo mismo en ambientes favorables y desfavorables.

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Selección por resiliencia

Teniendo en cuenta los indicadores de resiliencia descritos, los animales más resilientes serán aquellos más estables, es decir, aquellos que ante una perturbación tengan una menor variación en la producción, cuyos fenotipos tengan una menor variabilidad en diferentes condiciones ambientales y cuya capacidad de recuperación sea más rápida.

Hay determinados factores que influyen en la estimación del indicador de resiliencia, como son el fenotipo a seleccionar, el número de animales en los que se realizará la medición, la frecuencia, y el tiempo de medición.

Puede haber algunas dificultades para estimar los indicadores de resiliencia, como que las perturbaciones sean previas al inicio de las mediciones. Para solventarlo, se tiende a intentar utilizar como medida teórica la producción estimada con los valores genéticos de los animales. También puede ocurrir que no se puedan realizar muchas mediciones, como para la estimación de la resiliencia a partir de los pesos de los animales en el matadero. En este caso, se puede estimar la resiliencia por familias en vez de estimarla de forma individual.

En un marco perfecto, en el que el indicador de resiliencia es estimado con una precisión elevada, y además disponemos del pedigrí de los animales y de datos genómicos, la duda es saber si se puede seleccionar por resiliencia. Para ello, deberíamos estimar los efectos genéticos y el valor económico del carácter resiliencia en los índices de selección. Los animales que son más productores también son normalmente más susceptibles a los cambios ambientales, es decir, son menos resilientes. Por lo tanto, se debe analizar si seleccionar animales más resilientes supone una disminución del progreso genético en caracteres relacionados con la producción.

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Un grupo de investigadores del Cersyra de Valdepeñas hizo un estudio de simulación en el que evaluaba la inclusión del carácter de resiliencia en los índices de selección. Se tomaba como medida de resiliencia la pendiente de la caída de la producción de proteína cuando la temperatura es mayor a 22 °C. En cuanto a los parámetros genéticos, la resiliencia tenía una correlación negativa con la producción de leche, grasa y proteína y positiva con la fertilidad. Animales más resilientes tienden a tener una mejor reproducción. En este estudio, se observó que, en un índice económico global, en lo que no se tiene en cuenta el aumento de temperatura, el índice más favorable es el que no ponía ningún peso en la resiliencia. Sin embargo, cuando se tenía en cuenta la temperatura actual y el aumento de temperatura en los próximos años, poner peso en la resiliencia era favorable y repercutía económicamente de forma positiva en los índices de selección.

El proyecto Smarter tiene como uno de sus objetivos identificar antagonismos y sinergias entre producción y resiliencia. Uno de los resultados ya publicados ha sido un cambio de enfoque que haga entender la resiliencia a nivel de rebaño en lugar de centrarse en la resiliencia individual. Además, se ha publicado otro estudio que estima parámetros genéticos de la resiliencia y sus correlaciones con otros caracteres productivos. En este estudio, se confirmó que, aunque existen correlaciones negativas, es factible seleccionar simultáneamente por producción, eficiencia y salud.

Dentro de la creación de datos experimentales, el proyecto Smarter ha creado poblaciones de varias razas ovinas en los que se ha evaluado nuevos indicadores de resiliencia y modelos mecánicos de predicción del carácter. En lo que respecta a la raza Assaf, se ha creado una población de 60 animales en los que se ha sometido a un reto nutricional y, al final de la lactación, a un reto inflamatorio.

Conclusiones

  • La resiliencia es un carácter complejo.
  • Los indicadores de resiliencia podrían obtenerse de las fluctuaciones en las medidas de producción.
  • Los animales más resilientes serían aquellos que menos varían ante las perturbaciones micro o macro-ambientales.
  • Pueden existir relaciones antagónicas entre los caracteres de producción y el carácter resiliencia.
  • Incluir el carácter resiliencia en los índices de selección puede disminuir las pérdidas provocadas por los retos a los que nos enfrentamos en la cría del ganado ovino.
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