15/06/2021 - 06/07/2021

Preparamos un ovino +eficiente, +verde y +sostenible

XXIII Foro Nacional del Ovino 2021

Seminario 6: ‘Nuevo modelo sanitario en el ovino español (III): enfoques innovadores para las enfermedades de siempre’

One Health, nuevas soluciones para viejas enfermedades: la gestión innovadora de la sanidad en el ovino en Castilla y León

Olga Mínguez González

Jefa del Servicio de Sanidad Animal de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León

18/11/2021
El concepto ‘Una sola salud’ integra en una expresión una noción que ya era conocida desde hace más de un siglo, y que consiste en que la salud humana y la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas en los cuales coexisten. Este concepto ha sido integrado mediante colaboración FAO-OIE-OMS y a nivel europeo a través de varios mecanismos habiendo adquirido en la Unión Europea gran peso legal con la aprobación de la Ley de Sanidad Animal Europea.
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Este nuevo enfoque integral de la normativa europea, recogido a través del Reglamento (UE) 2016/429, que es la conocida como ‘Ley de Sanidad Animal’, y el Reglamento (UE) 2017/625 de controles oficiales, incluyen una nueva estrategia de sanidad animal que pretende conseguir una mejor salud animal, una ordenación del mercado interno de la Unión Europea y una reducción de los efectos adversos de las enfermedades, así como establecer todas las medidas de prevención y control en salud animal, salud pública y medio ambiente.

El propio preámbulo de la Ley pone de manifiesto que los efectos de las enfermedades transmisibles de los animales pueden ser devastadores en la producción de un rebaño y en la salud de los animales, como podría ser la fiebre aftosa. Además, pueden tener repercusiones en la salud pública y la seguridad alimentaria y efectos adversos frente a la biodiversidad, el cambio climático y otros aspectos relacionados con el medio ambiente.

Este enfoque integral es la base de todos los procedimientos de trabajo para la lucha, control, prevención y erradicación de enfermedades. El Reglamento (UE) 2018/1629 y el Reglamento (UE) 2018/1882 listan y categorizan las enfermedades animales, en concreto, de ovino. La entrada en vigor de esta normativa en abril ha hecho que las enfermedades se dividan en cinco categorías (A, B, C, D y E), estas categorías se pueden asimilar de forma resumida a los siguientes grupos: exóticas (erradicación inmediata), endémicas, programas de control voluntarios, enfermedades controladas aplicando medidas en comercio y enfermedades con programas de vigilancia pasiva.

Así, se han listado una serie de enfermedades a nivel europeo para los pequeños rumiantes: fiebre aftosa, fiebre del Valle del Rift, infección por Brucella melitensis, infección por el complejo Mycobacterium tuberculosis, lengua azul, enfermedad hemorrágica epizoótica, carbunco, fiebre Q, viruela ovina y caprina, peste de los pequeños rumiantes, pleuroneumonía contagiosa caprina y epididimitis ovina.

Varias de estas enfermedades son zoonosis, entre ellas: carbunco bacteridiano, fiebre Q, fiebre del Valle del Rift, brucelosis y complejo Mycobacterium tuberculosis.

Carbunco bacteridiano

El carbunco bacteridiano es una enfermedad causada por Bacillus anthracis que puede afectar a gran cantidad de especies. En caso de brotes, presenta una elevada mortalidad y es un agente con gran resistencia al medio. Las infecciones por carbunco bacteridiano en Europa se dan únicamente en países en los que esta enfermedad es endémica, como Albania o Turquía. En otros países pueden aparecer brotes de forma esporádica.

Con el nuevo enfoque legal tanto el Reglamento Delegado (UE) 2020/688 como el Reglamento Delegado (UE) 2020/692 establecen condiciones mínimas para la exportación de animales vivos, productos reproductivos y productos de origen animal tanto para el movimiento dentro de la Unión Europea como a terceros países.

A nivel nacional la certificación sobre ausencia de esta patología se realizaba a través de los documentos veterinarios responsables (DVR) requeridos en el caso de la exportación de los siguientes productos: carne y productos cárnicos; gelatinas y colágenos; leche y productos lácteos; productos alimenticios compuestos; tripas. Esta atestación es requerida para las explotaciones ganaderas que comercializan sus productos en empresas con vocación de exportación a terceros países (Real Decreto 993/2014, de 28 de noviembre).

Fiebre Q

La fiebre Q es una enfermedad distribuida a nivel mundial, aunque en ocasiones puede existir desconocimiento de la situación real. Es una zoonosis ocupacional, es decir, que se transmite principalmente a grupos que trabajan en contacto directo con los animales. El papel del veterinario de la explotación es fundamental para la detección y declaración de los posibles brotes de esta enfermedad.

Requiere certificación para la comercialización en países terceros de leche y productos lácteos. Además, se exige que no haya habido un foco activo en los últimos seis meses.

Una opinión científica emitida por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconoce que una serología positiva de fiebre Q no implica la consideración de foco activo, sino que la serología tiene que estar acompañada de sintomatología clínica, fundamentalmente abortos causados por Coxiella burnetii, y de la confirmación molecular de la bacteria. También se establece cómo se deben organizar los muestreos cuando en una explotación ganadera se detecte la enfermedad, estos muestreos consisten en dos hisopos vaginales de diez animales preferentemente en el día del parto o en los ocho días posteriores, dos hisopos rectales de diez animales y muestras de leche de diez animales, así como del tanque de leche (si fuera el caso). Es decir, hay unas pautas mínimas de vigilancia y control de la enfermedad en caso de focos activos que permite minimizar el riesgo de difusión y contagio zoonósico.

Fiebre del Valle del Rift

La fiebre del Valle del Rift es una enfermedad exótica, pero se está acercando a la Unión Europea y particularmente a España. Se trata de una zoonosis transmitida por mosquitos con importantes repercusiones. Es una enfermedad causada por un Phlebovirus de la familia Bunyaviridae, con un único serotipo. Tiene importantes consecuencias en salud humana, con síntomas a nivel ocular y meningoencefálica, e incluso fiebre hemorrágica que puede conllevar la muerte. Por lo tanto, es una zoonosis que se debe tener controlada.

España es un país libre de esta enfermedad, no obstante, y dada su distribución mundial es especialmente importante para nuestro país no bajar la guardia al respecto.

El motivo es que la FVR se encuentra distribuida por el este y sur de África, si bien también se ha descrito en otros países subsaharianos, Madagascar, Egipto y Mauritania. En el año 2000 se confirmó la presencia de la enfermedad por vez primera fuera del continente africano, en Arabia Saudí y posteriormente en Yemen, poniendo de manifiesto la posibilidad de la expansión de la FVR a otras regiones, principalmente de Asia y Europa, especialmente debido a los cambios climáticos.

En los últimos años, es particularmente activa en Mauritania (brotes en 2010, 2012 y 2015) y Senegal (brotes en 2013 y 2014). Estudios serológicos recientes en 2008 y 2014 llevados a cabo en los países del Magreb indican que el virus estaría presente en ciertas regiones de Argelia, Marruecos y Túnez. En 2020 ha sido confirmada por primera vez la presencia de la enfermedad en Libia.

De ahí que en España ya exista una red de explotaciones centinela establecidas en Andalucía y Canarias, que son las zonas de mayor riesgo por su climatología y proximidad geográfica a las zonas afectadas.

En el caso de llegar a nuestro país, tendría unas consecuencias directas en el ganado ovino con una alta mortalidad y un nivel de abortos que puede llegar al 100% adicionalmente conlleva graves consecuencias comerciales en los animales, y productos de origen animal.

Brucelosis ovina

España ha sido declarada libre de brucelosis ovina y caprina en este año 2021, algo que ya ocurrió en Castilla y León en el año 2013, lo que ha generado una ventaja competitiva para el sector, en chequeos previos, posibilidades de mercado, saneamientos obligatorios…

Infección por el complejo ‘Mycobacterium tuberculosis’

El complejo Mycobaterium tuberculosis ha sido listado por primera vez en el ganado ovino a través de los Reglamentos delegados y de ejecución que desarrollan la Ley de Sanidad Animal Europea. Aunque esta infección es muy conocida por las autoridades veterinarias, se ha incluido por primera vez la vigilancia en pequeños rumiantes.

Las preguntas claves son responder a cómo se infectarían las ovejas y, una vez que estén infectadas, cuánto podrían transmitir la infección a otras especies y al hombre. Se ha demostrado con trabajos de campo que los ovinos son susceptibles a la infección por M. bovis y M. caprae, sobre todo en determinadas zonas o situación epidemiológica como el contacto estrecho del ganado ovino y bovino en pequeños rebaños multiespecie. Es cierto que los ovinos se pueden infectar y desarrollar la enfermedad, pero solamente un 3% de los animales ovinos ya con lesiones tienen la capacidad de excretar el complejo M. tuberculosis al medio, por lo que en estos momentos no se va a acometer un programa de erradicación de tuberculosis en ganado ovino, pero sí se debe estar vigilantes a las situaciones epidemiológicas en las que pudiera haber interacción entre especies.

Como nota al respecto, en Castilla y León la implantación temprana del control de tuberculosis en ganado caprino, ha conllevado la eliminación de esta enfermedad en nuestra autonomía, así sobre 2.067 explotaciones caprinas controladas de tuberculosis en 2020 solo se detectó una explotación positiva, por lo que la enfermedad se puede considerar erradicada en Castilla y León.

Resistencias antimicrobianas: agalaxia contagiosa

Dentro del Plan Nacional de Resistencias Antibióticas, ya se ha desarrollado un Programa Reduce de adhesión voluntaria para los pequeños rumiantes en la producción cárnica. Se pretende reducir el uso de antibióticos y, en el caso de los ovinos y caprinos, aquellos antibióticos de categoría B que no deberían ser usados en el nivel en el que se están usando en pequeños rumiantes.

Otro pilar en la lucha contra las resistencias a antibióticos es trabajar en la prevención. La mejora de la bioseguridad tiene una entidad propia dentro del concepto One Health y en el Plan Nacional de Resistencias Antibióticas. Se debe evaluar la medida en la que la disminución del consumo de antibióticos en granja se puede relacionar directamente con la mejora de la bioseguridad, higiene y manejo en las explotaciones. Se está trabajando a nivel nacional y observando cómo se compaginan los niveles de bioseguridad con los promedios de consumo de antibióticos obtenidos a través de Presvet.

La bioseguridad es la base de todo el sistema One Health. Tiene una incidencia directa en la salud y la vida de humanos y animales y, por lo tanto, de la biodiversidad. También es un pilar fundamental de la protección del medio ambiente.

Un ejemplo de las resistencias antimicrobianas se puede tomar con la agalaxia contagiosa. En Castilla y León se comenzó a trabajar con un programa autonómico y hay 180.000 ovejas incluidas en el programa. Con las cepas aisladas de las explotaciones incluidas en el programa, se ha elaborado un cepario en el que se estudia la sensibilidad a los antibióticos. Los resultados han evidenciado la presencia de cepas resistentes, e incluso multirresistentes a varios antibióticos. El sector debe ser consciente de que las resistencias son un problema de primer orden de salud animal, humana y ambiental y por ello, incorporar en su sistema productivo el uso responsable de los antimicrobianos.

Cambio climático: lengua azul y otras enfermedades vectoriales

Es indudable que el cambio climático está teniendo una gran importancia en la difusión de las enfermedades. Un ejemplo es la mayor distribución geográfica de la lengua azul desde el año 2006, debido a la mayor distribución territorial del vector implicado en la patogenia de esta enfermedad. Debemos ser conscientes de que cada pequeña alteración en los ecosistemas tendrá su impacto en la sanidad humana.

Bienestar animal

Un sistema alimentario sostenible no puede existir si no hay buenos estándares de bienestar animal. En el caso del sector ovino, no se ha desarrollado una base legal específica que recoja parámetros concretos de dimensiones, condiciones ambientales etc. pero sí están desarrollados legalmente estándares mínimos de las explotaciones ganaderas para garantizar el bienestar animal (Real Decreto 348/2000, de 10 de marzo, por el que se incorpora al ordenamiento jurídico la Directiva 98/58/CE, relativa a la protección de los animales en las explotaciones ganaderas).

En el momento actual se debe trabajar en el concepto One Welfare, este nuevo enfoque integral reconoce la relación entre el bienestar animal, el bienestar humano, la biodiversidad y el medio ambiente, ampliando el concepto One Health e incluyendo las condiciones de bienestar animal como un ‘todo’ en la mejora de la sanidad animal, ambiental y humana.

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