15/06/2021 - 06/07/2021

Preparamos un ovino +eficiente, +verde y +sostenible

XXIII Foro Nacional del Ovino 2021

Seminario 4: ‘Nuevo modelo sanitario en el ovino español (II): reproducción sostenible y eficiente’

Análisis técnico-económico del impacto de la inseminación artificial (IA) sobre la rentabilidad de las explotaciones

Ángel Ruiz Mantecón

Profesor de investigación del Instituto de Ganadería de Montaña (CSIC-ULE)

25/10/2021

El Grupo Operativo Reprovi es un proyecto innovador que busca implantar soluciones reproductivas para incrementar la sostenibilidad económica de las explotaciones de ovino lechero. Participan como entidades Ovigén, Assafe, Confelac, Agrama, Genovis e Imasde Agroalimentaria, con la colaboración de INIA, Neiker, Universidad de Murcia, Ardiekin, Cersyra, IGM-CSIC-ULE y Anche. Una de las partes de este proyecto es el análisis técnico-económico del impacto de la inseminación artificial sobre la rentabilidad de las explotaciones, con una visión del sistema productivo e intentando dar solución a las preguntas que se realizan alrededor de la respuesta a la inseminación artificial.

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Factores condicionantes de la fertilidad en IA

Se realizó una encuesta, con un total de 54 preguntas, en el que se hace un recorrido completo del proceso de inseminación: características de los animales, sincronización, recogida y transporte del semen, aplicación, valoración global por el técnico… La innovación de esta encuesta es que está consensuada con las diferentes asociaciones y la posibilidad de instaurar un sistema de recogida de esta información para evaluar anualmente la influencia de los distintos factores en la respuesta reproductiva, es decir, la fertilidad. De esta forma, se podría llegar a entender parte de la variabilidad en los resultados de la inseminación artificial y sus factores condicionantes.

Se cuenta con 83 encuestas de raza Manchega, 27 de Assaf y 16 de Latxa, con una fertilidad media del 41%, sin diferencias significativas entre razas.

Sí que hay otras diferencias entre razas, que pueden tenerse en cuenta. El tamaño de los lotes es significativamente distinto entre razas, con un mayor tamaño en el caso de la raza Latxa.

Respecto a los días del tratamiento de sincronización y del tiempo que transcurre desde la recogida del semen hasta la inseminación, con menos días como media en la raza Assaf en lo que se refiere al tratamiento de sincronización y valores superiores en Manchega y Latxa. En horas desde la recogida al inicio de la aplicación del semen, varía por las características del sistema productivo y la distancia entre explotaciones.

La dosis de hormona (PMSG) utilizada en el proceso de sincronización también varía de forma importante, con un valor significativamente más alto de la raza Latxa, seguido por la raza Assaf y menores valores en el caso de la oveja Manchega.

Otra diferencia en el proceso es la implicación de los técnicos, en todo el proceso de sincronización como transporte del semen o únicamente en la aplicación de la dosis. En el caso de la raza Assaf, las encuestas revelan que los técnicos sólo se implican en la aplicación en el 81,5% de los casos, mientras que en el caso de la raza Manchega baja al 61,4%. Es muy diferente en el caso de la raza Latxa, ya que en el 93,8% de las inseminaciones se controla todo el proceso de la inseminación de manera global. Además, hay diferencias en la fertilidad. Cuando sólo se realiza la aplicación, el conjunto de datos de las tres razas indica una fertilidad del 39%, mientras que si el técnico controla todo el proceso, el valor asciende al 44%.

Respecto al efecto de la edad media de los lotes de inseminación sobre la respuesta reproductiva, varía de forma importante en los sistemas productivos de cada una de las razas. En Assaf, el mayor valor de fertilidad se alcanza en corderas de primera cubrición o los animales de dos a tres años. En el caso de la raza Latxa, la mayor fertilidad se encuentra en el grupo de tres a cuatro años. En Manchega la distribución ha sido más uniforme, aunque la mayor fertilidad se encuentra entre los dos y los cuatro años. Los valores de fertilidad media en función de la edad media de inseminación son significativamente superiores (50,4%) en los animales menores de 20 meses, mientras que los datos bajan a partir de los dos años. Se debe tener en cuenta que en el grupo de menos de 20 meses sólo hay ejemplares de Assaf y Manchega, mientras que no hay de raza Latxa.

Por otra parte, se analizó la fertilidad media en función de los días desde el parto anterior a la inseminación. Los valores de fertilidad aumentan a media que esos días transcurridos pasan de los 150 (48,1%), mientras que se queda en el 35,9% en los grupos de inseminación con menos de 100 días de intervalo desde el parto anterior hasta la inseminación.

Una última pregunta fue la apreciación del técnico que responde la encuesta sobre la fertilidad esperada y la fertilidad real. Al técnico se le solicitaba que hiciera una valoración sobre de la fertilidad que esperaba en función del conjunto de parámetros (selección de animales, explotación, el transcurso de la inseminación, incidencias…) y los resultados son que la correlación es bastante clara entre la fertilidad esperada por el técnico y la fertilidad real obtenida.

Impacto productivo de la IA

La inseminación artificial (IA) es el elemento fundamental en la mejora genética, permite una mejora productiva estable y disponer de genética de alto valor. Sin embargo, es necesario un sistema que evalúe el impacto de la inseminación artificial en granja. Para analizar el impacto productivo y económico, si se realiza una gestión técnico-económica analítica histórica, no sería demasiado complicado. Como en condiciones de granja no se hace de manera generalizada, la alternativa es intentar encontrar un parámetro de referencia de la inseminación artificial en granja, que pudiera ser reflejo de la influencia de la inseminación en ese resultado productivo y económico. Para ello, con el consenso de los técnicos de las tres asociaciones, se pensó en un valor que sería la tasa de reposición de corderas procedentes de inseminación artificial. Es un parámetro que aúna el número de inseminaciones en la granja y la fertilidad que se obtiene, además del manejo que se hace de las corderas hasta que se integran en el rebaño.

Para poner en contexto ese parámetro y relacionarlo con otros índices, las asociaciones han facilitado la información correspondiente a cuatro o cinco granjas con baja tasa de reposición de inseminación artificial y otras cuatro o cinco granjas con altos índices. Los datos son pertenecientes a los ejercicios 2017, 2018, 2019 y 2020: número de ovejas adultas mayores de 12 meses, número de ovejas adultas mayores de 12 meses de IA, el total de corderas de reposición, las corderas de reposición de IA, la producción media del rebaño en litros por año, la producción media de las ovejas de IA, la edad media al primer parto, la fertilidad media y el número de sementales.

Los datos se pudieron extraer de las razas Manchega y Assaf. En el caso de la raza Manchega, el tamaño de los rebaños es más del doble en las ganaderías que tienen una alta tasa de reposición de inseminación artificial. En el caso de la raza Assaf, la diferencia en las medias no fue estadísticamente significativa.

En el caso del porcentaje de ovejas que hay de inseminación artificial, en la raza Manchega las ganaderías con una alta tasa de reposición de IA, tienen un 22,9% de ovejas procedentes de IA, porcentaje que baja al 13% en las granjas con baja tasa de reposición de IA. En la raza Assaf, en las granjas con baja tasa de reposición de IA hay un 6,9% de ovejas que proceden de esa técnica, mientras que sube al 27,9% en las explotaciones con más reposición de IA.

Por su parte, la tasa de reposición del conjunto del rebaño no es diferente ni en Manchega ni en Assaf en función de la tasa de reposición de IA, pero sí el porcentaje de corderas de reposición que proceden de IA, que se eleva hasta el 46,5% en Assaf con la ganaderías con altas tasas, mientras que es el 9,9% en bajas.

En la raza Manchega, la edad al primer parto es de 17,9 o 15,4 meses, para los grupos de alta y baja tasa de reposición de IA, respectivamente. En el caso de la raza Assaf no se encontraron diferencias significativas en este parámetro.

Para observar el impacto de la IA en la fertilidad, las ganaderías con bajas tasas de reposición de IA tienen el 26,9% de fertilidad en Assaf y el 25,5% en Manchega, con altos niveles de reposición de IA se pasa al 39,1% en Assaf y al 47,9% en Manchega.

Otro parámetro productivo, como son los litros por oveja y año, en las ovejas procedentes de inseminación siempre hay más producción, aunque en el caso de la Manchega no llegar a ser significativa la diferencia por la variabilidad individual. En el caso de la Assaf, las ovejas que no son hijas de inseminación, las diferencias sí que son significativas, sobre todo en los rebaños de alta tasa de reposición de IA. Sin embargo, incluso en las explotaciones con bajas tasas de reposición de IA, existe un efecto indirecto de la inseminación al dejar sementales procedentes de inseminación para utilizar en las explotaciones como sementales.

Además, se ha podido calcular que el impacto medio de la inseminación artificial en la producción de leche de oveja Manchega es de 5,5 litros por oveja y año, mientras que en la raza Assaf es de 21,1 litros. Sin embargo, hay una gran diferencia entre las ganaderías con altas tasas de reposición de IA (35,9 litros) y las de baja (14,8 litros).

A partir de esos incrementos de producción, se puede establecer con los tamaños medios de rebaño que el valor económico para una granja de Manchega es de 9.013 euros, mientras que en Assaf es de 15.424 euros. Por el contrario, el coste de la inseminación artificial es de 2.455 euros en Manchega y de 6.629 en Assaf. Por lo tanto, la tasa media de retorno de la inversión es de 3,67 en Manchega y 2,33 en Assaf.

Análisis económico de futuro

Un reto que puede tener el sector es analizar si se podría plantear la inseminación artificial en el 100% de las ovejas. La inseminación artificial se ha generalizado en muchas especies por ventajas como la mejora productiva y la sanitaria. En ovino ayudaría a la planificación de la granja, contribuyendo a la sostenibilidad social, sobre todo en ganaderías de precisión. Además, se podría contar con más machos mejorantes.

Sin embargo, existen una serie de conceptos preestablecidos. Se dice que, si no hay machos en la explotación, se pierden las segundas vueltas. Pero la ventaja sería que se tendrían parideras mucho más cortas. También se dice que hay muchas ovejas que no merece la pena inseminar… pero en ese caso hay que plantearse si merece la pena que sigan esas ovejas. También se dice que la inseminación es cara, los resultados no son buenos, las peculiaridades de la oveja no lo hacen posible…

Como ejemplo de un posible modelo económico en una granja tipo Assaf, según las medias de la asociación, se pueden obtener unos costes de la inseminación artificial según el número de ovejas que se tengan que inseminar en función de la fertilidad esperada. Así, el coste de la inseminación artificial sería de 33.600 euros (fertilidad del 30%), 25.200 euros (fertilidad del 40%), 20.160 euros (fertilidad del 50%) o 16.800 euros (fertilidad del 60%). Sin embargo, se debe tener en cuenta que la monta natural también tiene un coste (sementales, tasa de renovación, métodos de sincronización en épocas desfavorables, costes de alimentación y sanidad de los sementales…), en el que se llega a un coste total de 29.128 euros. Por lo tanto, con una fertilidad del 30%, tendría que hacerse monta natural, pero a partir del 40% sería más interesante la inseminación artificial. Si se tiene en cuenta que la inseminación artificial provoca un incremento en la producción de leche de un 3% anual, incluso con el 30% de fertilidad podría plantearse la inseminación a la totalidad de las ovejas, pensando en lo que supone de ventaja respecto al manejo y la organización del trabajo.

En el análisis realizado en Manchega, se traduce en unos datos parecidos. Generalizar la inseminación artificial supondría una pérdida económica con el 30% de fertilidad, pero a partir del 40% de fertilidad (la fertilidad media de Manchega en IA es del 41%) se podría plantear la inseminación como herramienta de manejo de la explotación y no sólo como herramienta de los planes de mejora.

Conclusiones

  • Es fundamental la recogida de información para identificar los factores condicionantes de la IA en ovino lechero.
  • El empleo de la IA en ovino lechero tiene clara repercusión en la sostenibilidad económica de las granjas.
  • Podría plantearse la IA en el 100% de las ovejas.
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